
El uso de agujas contaminadas para inyectarse drogas es la forma más común de transmisión del VIH en China, donde esta práctica dio lugar a la mitad de los 62.000 casos de VIH reportados en 2002.1 Sin embargo, los casos reportados representan una pequeña porción del millón de personas que se calcula están infectadas por el VIH en este paí.2 Si bien las 31 provincias del país han reportado infecciones entre los consumidores de drogas,3 el problema es más frecuente en siete provincias: Yunnan, Xinjiang, Guangxi, Sichuan, Guizhou, Hunan y Jiangxi.
El consumo de drogas inyectables se aceleró después de que China comenzó a reformar su sistema económico en 1979, lo que abrió el país al comercio exterior, los viajes y las inversiones. La heroína y el opio entraron a China desde el "triángulo dorado" (el área fronteriza de cultivo de amapola de Birmania, Laos y Tailandia). El consumo de heroína se propagó ininterrumpidamente por las rutas de tráfico desde esta zona fronteriza a Xinjiang, en China occidental, y las prósperas provincias del este del país. En la actualidad, la Dirección de Seguridad Pública de China tiene registrados a más de un millón de consumidores de drogas inyectables, si bien según ciertas estimaciones el total real asciende a alrededor de 3 millones.4
Muchos consumidores de drogas elevan su riesgo de contraer el VIH y otras infecciones al participar en conductas peligrosas, como compartir agujas hipodérmicas. Para mantener su vicio algunos recurren al trabajo de prostitución, lo que sirve de conducto para que el VIH pase a la población que no consume drogas. En un establecimiento de observación en Xinjiang, el 84% de los consumidores de drogas inyectables tenían la infección del VIH. En la ciudad fronteriza de Ruili, en Yunnan, la provincia que reportó el primer caso de VIH entre consumidores de drogas en 1989, alrededor del 80% de dichos consumidores estaban infectados. Los índices de infección en otros establecimientos de observación en las provincias más afectadas oscilan entre un 12% y un 75%.5
El consumo de drogas inyectables se aceleró después de que China comenzó a reformar su sistema económico en 1979, lo que abrió el país al comercio exterior, los viajes y las inversiones. La heroína y el opio entraron a China desde el "triángulo dorado" (el área fronteriza de cultivo de amapola de Birmania, Laos y Tailandia). El consumo de heroína se propagó ininterrumpidamente por las rutas de tráfico desde esta zona fronteriza a Xinjiang, en China occidental, y las prósperas provincias del este del país. En la actualidad, la Dirección de Seguridad Pública de China tiene registrados a más de un millón de consumidores de drogas inyectables, si bien según ciertas estimaciones el total real asciende a alrededor de 3 millones.4
Muchos consumidores de drogas elevan su riesgo de contraer el VIH y otras infecciones al participar en conductas peligrosas, como compartir agujas hipodérmicas. Para mantener su vicio algunos recurren al trabajo de prostitución, lo que sirve de conducto para que el VIH pase a la población que no consume drogas. En un establecimiento de observación en Xinjiang, el 84% de los consumidores de drogas inyectables tenían la infección del VIH. En la ciudad fronteriza de Ruili, en Yunnan, la provincia que reportó el primer caso de VIH entre consumidores de drogas en 1989, alrededor del 80% de dichos consumidores estaban infectados. Los índices de infección en otros establecimientos de observación en las provincias más afectadas oscilan entre un 12% y un 75%.5
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